Autor: Francisco

Indulgencia Plenaria en la Fiesta de la Divina Misericordia – 2020

Probablemente todos los hermanos que leamos esta nota, sepamos que el Señor derrama abundantes gracias sobre la humanidad en esta Fiesta de la Divina Misericordia. Para nosotros, especialmente, es una Fiesta importantísima, puesto que el Señor nos la «marcó» de un modo particular en reiteradas ocasiones. Algunos teólogos, estudiosos de espiritualidad, aseguran que el mensaje que nuestra Fundadora debe transmitir al mundo, con «La Gran Cruzada del Amor y la Misericordia», es una continuación del mensaje que el Señor dejó a través de Santa Faustina Kowalska sobre la Divina Misericordia. Para profundizar un poco más en la trascendencia de...

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Novena de la Divina Misericordia: Noveno día

NOVENO DÍA: Hoy, tráeme a las almas tibias y sumergelas en el abismo de mi Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: «Padre, si es tu voluntad, aleja de mi este cáliz.»  Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.   ORACIÓN: Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas enfermas de tibieza a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que el puro amor que te inflama encienda en ellas de nuevo la llama del amor a Ti, para que el peso muerto de su indiferencia deje de abrumarte con su dolorosa carga. Oh, Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu Misericordia para atraerlas al ardor de tu amor, y concédeles un fervoroso y santo amor, porque Tú lo puedes todo. Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas tibias que, a pesar de todo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la Cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu infinita Misericordia. Amén. CORONILLA: Usando las cuentas del Rosario empezamos con: Padrenuestro – Ave María...

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Novena de la Misericordia: Octavo día

OCTAVO DÍA: Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del Purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor que las abrasa. Todas estas almas son muy amadas para mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas por ellas. ¡Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren! Ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y salvarías las deudas que tienen con mi Justicia. ORACIÓN: Jesús Misericordiosísimo, Tú mismo has dicho que deseas la misericordia, y aquí estoy ahora yo, que llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa, adeudada a tu Justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio, para que también allí sea glorificado el poder de tu Misericordia. Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el Purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico, por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo...

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Novena de la Divina Misericordia: Séptimo día

SÉPTIMO DÍA: Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia, y sumérgelas en mi corazón misericordioso. Estas almas son las que más sufren al contemplar mi pasión, y las que penetraron más profundamente en mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un esplendor particular en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno, porque defenderé de modo especial a cada una de ellas, principalmente a la hora de la muerte.   ORACIÓN: Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo; en medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante, confiadas en tu misericordia y unidas a Ti. Ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente, sino que tu Misericordia las envolverá en la hora de la muerte. Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu Misericordia insondable, y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven conforme al Evangelio: sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a Ti, Oh Altísimo, un...

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Novena de la Divina Misericordia: Sexto día

SEXTO DÍA: Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes, y a las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres, que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracia. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes. ORACIÓN: Jesús Misericordiosísimo, Tú mismo has dicho: «Aprendan de mi que soy manso y humilde de Corazón». Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes, y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad. Padre Eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes...

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